lunes, 17 de febrero de 2014

Las hijas de la Armengola y otras sorpresas.

Cuando comencé a escribir los capítulos referentes a la Leyenda de la Armengola, me surgieron, entre otras, un par de preguntas, ¿cómo se llamaban sus dos hijas? y ¿cómo se llamaba el hijo de Aben Mohor al cual cuidaba la Armengola?


Durante mucho tiempo estuve buscando esos nombres. Leí muchas versiones de la Leyenda. Pero solo encontraba menciones a la Armengola, y tampoco se ponían de acuerdo.
Para unos se llamaba Eugenia, para otros Hermenegilda Eugenia e incluso pudo llamarse Emiliana. Pero, aunque la mayoría hablaba de que su sobrenombre se debía a estar casada con Pedro Armengol, había un autor que defendía que era la viuda de Aurelio Mannata.

Acabé por decidir que llevaría el nombre compuesto de Hermenegilda Eugenia ya que era el que más eco tenía. Pero en cuanto al nombre de sus hijas seguí sin encontrar nada. Así que las "bauticé" yo mismo.

Sin embargo al poco tiempo de publicarse la novela, una lectora me comentó que ella sí tenía un libro donde aparecían los nombres de las hijas. Le pedí que me fotocopiara la hoja donde estaban, y cuando me la trajo surgieron varias sorpresas imprevistas.
Ahí estaban los nombres... Y más cosas. Según ese libro, la Armengola pudo tener dos hijas llamadas Eugenia y Blesila... O pudo tener tres, llamadas Emilia, Florinda y Flora. Era la primera vez que las hijas de la Armengola eran tres (al menos que yo supiera).
Pero la sorpresa mayor vino unos párrafos más abajo.

Al no encontrar tampoco el nombre del hijo de Aben Mohor, del cual estaba la Armengola encargada como nodriza, también me decidí a "bautizarlo" (si se me permite la expresión, aunque se trate de un musulmán) como Abdallah Zelí. 
Al seguir leyendo en la fotocopia que me habían entregado, mi cara de asombro tuvo que ser espectacular al leer que, según el autor de ese libro, el susodicho niño se llamaba ¡Abdella Zelimo!
Tan grande era el parecido entre mi nombre imaginado y el que estaba leyendo que volví al apéndice de mi libro y busqué el nombre (el primero del listado). Y tras identificarlo pude leer lo que yo mismo había escrito "su nombre real no se conoce". Acto seguido revolví entre todos mis apuntes para asegurarme que no lo había sacado  de algún sitio. Nada. 

Aquello había sido fruto de mi imaginación... o de otra ¿casualidad?

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